lunes, 21 de agosto de 2017

Leyenda de la cara del Indio en Mérida



Hace muchos siglos, en donde hoy existe Mérida, cuando no habían moradores en el mundo, los “Encantos Padres”, Zuhé y Chía, Sol y Luna, crearon a sus “Encantos Hijos” para que fuesen los guardianes de los páramos andinos, de sus lagunas y espigadas montaña, del perfecto mundo que el “Ches” (Dios) había fundado. Todo comenzó en la laguna Chimpú Chirú (Laguna Las Iglesias), entre los páramos Los Conejos y Los Leones, donde los “Encantos Hijos”, hombre y mujer, indio e india, amado y amada, hechos a imagen y semejanza de sus padres y con iguales facultades universales, pusieron sobre la Tierra a los primeros hombres en la región, que luego bajarían a formar el pueblo en donde hoy está situada la meseta de Mérida. A diferencia de la mitología cristiana, donde los “elegidos” suben al Cielo, los padres creadores están debajo de la tierra. Cuenta la leyenda que Sol y Luna, progenitores supremos, guiaban a su pueblo en las actividades agrícolas y artesanales bajo la cual se sostenía la comunidad.

El hombre, aunque mortal e imperfecto, vivía en constante comunicación con sus creadores. La vida era tranquila, las faenas diarias se desarrollaban en armonía con la naturaleza, había respeto hacia los semejantes y aún más a las palabras de los ancestros y su cultura. Pero los “Encantos Hijos” fueron separados debido a las iniquidades humanas y así permaneces, acostados uno frente al otro, con la ciudad de Mérida en el medio. El desenlace de la leyenda es apocalíptico, dice que cuando los “Encantos Hijos”, indio e india, se vuelvan a unir se producirá el hundimiento de la meseta de Mérida. Mucho antes, los indios Tatuy vaticinaron un escenario apocalíptico, y de cierta forma ocurrió porque se produjo la llegada de los conquistadores. Esta es la leyenda hermosa, la mitología de Los Andes soñados por Tulio Febres Cordero. Esta es la leyenda basada en los mitos de Caribay, Tibisay y Carú y todos los personajes de ensueño que engalanan esta hermosa tierra. ¡Saludos!

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