lunes, 21 de agosto de 2017

Conjurar Tabaco y Vela



Se persina con el tabaco y la vela en la mano

Pido permiso al gran poder de Dios, a las tres divinas personas, al sol, a la luna, a las estrella, al astro que me rige, a nuestro hermano mayor Jesús de Nazareth bendito.

Pido permiso a los ángeles, arcángeles, serafines y querubines, principalmente a los cuatro generales de la bóveda celestial Gabriel, Miguel, Rafael y Uriel. A la santísima virgen, virgen antes del parto, en el parto y después del parto.

A los grandes elementales del fuego, la tierra, el agua y el aire a los cuales confió y creo.

Pido permiso al poder, la luz y sabiduría de las tres potencias, reina María Lionza, negro Felipe y el cacique Guaicaipuro, a todas las corte de luz para ofrecer los humos y consumos de este tabaco y la luz de esta vela al espíritu de …………………, para pedir ………………….

Ofreciendo este padre nuestro, ave María y gloria por la luz y evolución del (espíritu que ayuda)

Se vuelve a persinar con el tabaco y la vela en la mano

Dr. José Gregorio Hernández



Oh Señor Dios mío! que todo lo puedes y que habéis acogido en tu seno
a vuestro amado Siervo José Gregorio Hernández.
 que por vuestra gran Misericordia le diste
el Poder de Curar Enfermos en este mundo.


Dadle Señor la gracia de Curarme, como Medico Espiritual a mi Alma y
a mi Cuerpo si ha de ser para tu Gloria!

Negro Macario



Oh negro macario Dueño de gran fortaleza y mística de gran poder

Te hago un ruego  a ti oh negro macario para purificar mi alma y fuerza para mantener mi espíritu sin caer en tentaciones materiales, ni tener odios ni rencores en este mundo para dar ayuda y socorrer el pobre y al mendigo como lo hizo Dios. Amén

Guaicaipuro



Oh poderoso espíritu de los justos, dador de fuerza y valentía, protector de los débiles, humildes y oprimidos, valeroso Guaicapuro, en nombre del Padre del Universo, nuestro Creador, intercede ante su Luz que todo lo puede para que me libre de engaños, acechanzas, traiciones, malas influencias, de envidias y celos de enemigos visibles e invisibles, fortuitos y gratuitos, conocidos y desconocidos.
Oh, gran cacique, bríndame tu divina protección en esta hora y para siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús de Nazareth



¡Dulcísimo Jesús Nazareno, Dios y Redentor mío, que llevando sobre tus hombros la cruz, caminas al Calvario para ser en ella clavado! Yo pobre pecador soy la causa de tu Pasión dolorosísima. Te alabo y te doy gracias, porque como manso cordero recibiste sobre tus hombros el madero de tu suplicio, para expiar en él mis pecados y los del mundo entero. Perdóname, ¡oh buen Jesús! Reconozco mis culpas y tu bondad inmensa al borrarlas con tu preciosa Sangre. Te amo sobre todas las cosas y prometo serte fiel hasta la muerte. Sosténme, oh buen Jesús, con tu gracia y condúceme por el camino de tus mandamientos a tu reino celestial. Así sea.

San Alejo



OH! Glorioso San Alejo mío, tú que tienes el poder de alejar todo lo malo que rodea a los escogidos del Señor, te pido que alejes de mí a mis enemigos. Aléjame de todo mal espíritu, aléjame del mentiroso y hechicero, así como también del pecado y aleja al que viniere a mi para hacerme daño.

Ponme tan lejos de los malos que jamás me vean.

Aleja a mis enemigos, aleja los malos pensamientos, aleja los insensatos que quieran hacerme mal. Acércame al Señor para que con su divina gracia me cubra de todo lo bueno y me reserve un puesto a la sombra del Espíritu Santo. Amén.

San Elías del Monte Carmelo



Poderosísimo SAN ELIAS del Monte Carmelo, varón predilecto del Omnipotente; guía de los Mortales que nos encontramos sin camino; en esta tierra arrodillado ante ti; te suplico que me ayudes a sacar de mi hogar a los malos espíritus que se hayan alojados en él ya sean enviado o que naturalmente se hayan posesionado de él. Te suplico también SAN ELIAS, que así como has vencido al enemigo que ha tratado de hacerle daño a la persona que tú proteges, así pueda yo vencer todos los que quieran hacer daño. Préstame tu espada para destruir con ella todos los maleficios que me hayan hecho y que puedan hacerme. Te suplico, Santo Mío, de no abandonarme en la hora del peligro. Ayúdame en estas hora para conseguir la tranquilidad en mi hogar, toma interés por mi mejoramiento y no dejes que ninguno de mis enemigos me hagan daño.