lunes, 21 de agosto de 2017

La Magnifica


Glorifica mi alma al Señor,
y mi espíritu se llena de gozo,
al contemplar la bondad de Dios mi Salvador.


Porque ha puesto la mirada en la humilde sierva suya,
y ved aquí el motivo porque me tendrá por dichosa y feliz,
todas las generaciones.


Pues ha hecho en mi favor,
cosas grandes y maravillosas,
el que es Todopoderoso y su nombre infinitamente Santo.


Cuya misericordia se extiende de generación en generación,
a todos cuantos le temen.


Extendió el brazo de su poder,
y disipó el orgullo de los soberbios,
trastornando sus designios.


Desposeyó a los poderosos;
y elevó a los humildes.


A los necesitados los llenó de bienes,
y a los ricos dejó sin cosa alguna.


Exaltó a Israel su siervo,
acordándose de él por su gran misericordia y bondad.
Así como lo había prometido a nuestro padre Abraham,
y a toda su descendencia, por los siglos de los siglos.


Amén.


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